Resident Evil: Noche Cero, es todo o nada para esta franquicia
Una de las películas que más revuelo causó en meses recientes fue el inminente nuevo reboot de la franquicia de videojuegos de zombies más famosa de todos los tiempos: Resident Evil. Las películas que anteriormente salieron a cargo de Paul Anderson y protagonizadas por Milla Jovovich gozaron de cierta popularidad y entusiamo en las primeras entregas, pero que conforme se fue expandiendo la historia, la calidad de las mismas se fue diluyendo, llegando al punto de que el hype por la franquicia había muerto, y con ello, cualquier esperanza de seguir viendo algo en el cine de este universo.

El primer reboot de la franquicia llegó en una película de bajo presupuesto llamada Resident Evil: Welcome to Raccon City, con un reparto no tan conocido y que dejó insatisfechos tanto a la critica, como a todo el fanbase que ya veía muy manoteada esta famosa franquicia. Después de haber trastabillado en el camino, Sony volvió a plantarse para poder sacar otra película live action de esta saga de videojuegos, por lo que en 2025 se anunció Resident Evil: Noche Cero.
El encargado de este tercer reboot (recordando que el intento del segundo reboot fue la serie de una sola temporada producida por Netflix) sería nada más y nada menos que Zach Cregger, famoso director de cine de terror con Weapons y Barbarian, por lo que su recorrido en este genero estaba más que comprobado. El protagonista de esta historia sería Austin Abrams, el mismo que ya actuó en Weapons, bajo la dirección del mismo.
En Resident Evil: Noche Cero seguiremos la historia de Bryan, un mensajero de suministros médicos, el cuál es encargado de llevar un paquete de suma importancia hasta el hospital general de Raccon City. Lo que no esperaba Bryan en esa noche es que la ciudad estaba asediada en medio de un brote zombie, por lo que veremos sus esfuerzos de atravesar esta urbe para llegar a su destino y entregar dicho paquete tan importante, sin morir en el intento… o por lo menos, no ser infectado por todas las criaturas que tendrá que lidiar en su camino.

La historia funciona y engancha desde el principio, gracias al trabajo echo por Zach para acentuar el ritmo de la misma desde los primeros minutos. Su trabajo en películas de terror le ha dado un cierto status entre el gremio, y su huella se llega a percibir en sus películas. Por ejemplo, ese humor involuntario que rompe a veces la tensión que él mismo crea en cada escena, por lo que es inevitable no pensar en sus trabajos anteriores y ver reflejados esos pequeños detalles en esta nueva producción.
Funciona la historia porque también nos hace meternos en los zapatos de alguien normal, de una persona común y corriente en medio de un apocalipsis zombie. Zach deja de lado el «heroismo» y hasta esta figura cuasi-mesiánica en nuestro protagonista, para meternos de lleno en situaciones desesperadas en las que Bryan tiene que actuar rápidamente ante la situación. No hay tiempo para prepararse, no hay otra forma de salir de ahí, no puedes equipararte físicamente ante un zombie de 80 kg que viene directamente hacía a ti. Así como reacciona él, es como reaccionaríamos en una situación igual.
La estructura de la película aunque es simple, ayuda a comprender que debemos de ir de punto A a punto B, y en medio de eso van a pasar muchas cosas. Asentando el tono de la producción, Zach y Austin crean una gran mancuerna para llevar esta historia de manera muy ligera en los 95 minutos de duración que tiene la película.

Ahora, si bien la historia funciona, la dirección es muy buena y la actuación está a la altura de la misma, esta no es una película per se de Resident Evil. Si, tenemos muy buenas transiciones entre escenarios, como cuando nuestro protagonista está en medio del bosque, de repente está en un granero, y en un par de minutos después lo vemos meterse a una casa, y así podemos continuar con esta herramienta narrativa, no llega a sentirse ese Resident.
Que no se malinterprete esto. Es una gran película de survivor horror magistralmente mostrada en poco más de hora y media de duración, pero que no llega a sentirse como una película de Resident Evil. Entendamos también que esta historia ya estaba escrita por Zach Cregger, incluso mucho antes de confirmarse como director de este reboot. Lo que se ve aquí es que agarra estos pequeños easter eggs de los videojuegos (cuando vean la película, lo sabrán) para meterlos a la producción visual, pero que no son un peso narrativo del mismo.
El intento de separarse del título de la franquicia y mostrar algo original sin tener relación con los videojuegos, ni con películas anteriores, hasta sin la mención (hasta el momento) de los protagonistas de las historias como Leon, Ada Wong, Chris y Clair Redfield y Jill Valentine, es como decir que estás comiendo un hotdog que no se llama hotdog, porque no tiene la salchicha dentro del pan. Un intento arriesgado, que no mucha gente ha tomado de buena manera, ya que no ha habido una producción en live action que haga justicia, o una digna representación, de los personajes que han estado presentes en la franquicia creada en 1996.

Y al igual que lo que fueron Weapons y Barbarian con sus finales polémicos y llenos de controversia, Resident Evil: Noche Cero le pasa exactamente lo mismo, aunque siento que no ha un grado tal elevado. Después de haber construido una gran primera mitad de película, el tercer acto se llega a sentir que se desinfla al final. Esto en absoluto rompe con la experiencia que te crea el largometraje, pero quizá a los que somos fans de la franquicia de juegos nos hubiera gustado ver algo más. O por lo menos, una pequeña mención o easter egg para el futuro.
Sin duda, Resident Evil: Noche Cero es una gran película de survivor horror, que han respetado algunas mecánicas de los juegos como estos pov o primer planos para sentirnos como el protagonista, lo que le agrega más realidad a la sensación de peligro por el que está pasando. Si van al cine a verla, cuéntennos si creen que fue una digna interpretación de Resident Evil, o se quedó en el intento, que al parecer no será igual que su antecesora, ya que abrió en su primer fin de semana de proyección con más de $100 millones de dólares globales ante un costo de producción de $80 millones, por lo que se le agrega un éxito a Sony con este reboot.
