Romeo Santos y Prince Royce celebraron las tradiciones mexicanas con concierto en Guadalajara
Hay noches en que el calendario que sin duda no pasan desapercibidos, en la víspera del día de muertos se recrea en tierras tapatías una noche muy especial, con los dos príncipes de la bachata compartiendo escenario por primera vez en una gira. Romeo Santos y Prince Royce, ellos lo entendieron perfecto y no vinieron a dar un concierto más, vinieron a celebrar la tradición mexicana desde adentro.
Horas antes del show, ya habían dado de qué hablar con máscaras de calavera salieron a recorrer las calles de Guadalajara como dos catrines anónimos. Bailaron y se tomaron fotos con gente que no tenía idea de quiénes estaban detrás del disfraz. “Este año, ¡a México le tocó la tradición!”, escribió Romeo en sus redes sociales. Lo que nadie imaginaba era lo que vendría después.
Cuando aparecieron en el escenario del Estadio Panamericano, el público estalló. Los dos llegaron vestidos de catrines con un traje brillantes con esqueletos, lentejuelas y un aire de elegancia y cempasúchil. Fue un homenaje precioso a nuestra cultura y el detalle más comentado de la noche. No es fácil que dos artistas extranjeros se apropien de un símbolo tan mexicano con tanto respeto y tanto estilo. Ellos lo lograron. Lo musical estuvo a la altura del vestuario. El público no podía pedir nada mas.
Better Late Than Never, el disco que grabaron juntos, fue el hilo conductor de la una noche combinada de sensualidad y bachata. Temas como “Dardos”, “Lokita por mí” y “Estocolmo” se corearon como si llevaran décadas sonando en la radio. Pero el estadio realmente vibró con los clásicos, cada uno tuvo su momento para recordarnos por qué son los dueños del género. Romeo, el “El chico de las poesías”, con ese repertorio de amores tóxicos que todos cantamos desde años atrás. Royce, con sus baladas tropicales de tono romántico y nostálgico.

Hubo un momento que resumió el espíritu de la gira y el amor que le tienen a sus seguidores. En medio del show, los dos alzaron sus copas y brindaron con el público tapatío. Fue un gesto sencillo pero que convirtió al estadio entero en una reunión entre amigos. Y es que eso transmiten juntos, no solo como dos estrellas compitiendo por el reflector y el cariño, sino dos compadres disfrutando lo que por tanto tiempo se hizo esperar.
El título de la gira no podía ser más acertado, por que seguramente los fans soñaron durante años ver juntos a estos dos íconos dominicano-estadounidenses del Bronx y Guadalajara lo vivió en el sueño hecho realidad, entre calaveras, besos y romance el publico hizo lucir sus mejores pasos de bachata y solo por eso es Mejor tarde que nunca.
