Regresamos al mundo de Pandoria con Avatar: Fuego y Cenizas
James Cameron es un visionario, que no solo dejó impactado al mundo en los 90’s con la película de Titanic, si no que su instinto de crear algo grande y magno no se quedó en eso, si no que evolucionó. En 2009 nos trajo la historia de Avatar, en donde fue un hito histórico en el cine por lo que implicó esta revolución visual en las películas.
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En 2025, James regresó a seguir contando más de este basto mundo con Avatar: Fuego y Cenizas, solo 3 años después de haber estrenado Avatar: El Camino del Agua, donde el gap de separación entre estas dos películas solo fue de 3 años, a comparación de los 13 años que separan la parte 1 y 2.
En Avatar: Fuego y Cenizas seguiremos la historia de Jake Sully (Sam Worthington) y Neytiri (Zoe Saldaña), donde veremos las secuelas que dejó la guerra en la película pasada, en donde el tormento de haber perdido un hijo los consumirá a ambos, de maneras muy distintas. Sin embargo, el coronel Miles Quaritch (Stephen Lang) sigue teniendo el ojo en ellos para pagar por todo lo que han hecho, y sobre todo por haber traicionado Jake Sully su confianza, por lo que una inesperada aliada aparecerá en la vida de ellos para traer lo que los Na’vi mas repelen en el mundo de Pandoria: el fuego y las cenizas.
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James Cameron es conocido por ser uno de los principales precursores de la nueva ola de tecnología de captura de movimiento, así como de los efectos visuales que implicó la primera película de Avatar, por lo que el estrenar otro film en estos tiempos más modernos es esperar siempre lo mejor de lo mejor en este mundo, y no dejó a deber en nada.
Si pusiéramos una película con grandes efectos visuales a lado de esta película de Avatar, creo que todos coincidiríamos que esa película se le ven los efectos muy básicos, así de grande y magnánima es la nueva entrega de Avatar. Mucho más grande que sus predecesoras, así como una historia más asentada sobre Pandora y el poder que está implícito en el mundo, que es Eiwa.
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Esta película, sin duda alguna, se tiene que vivir si o si 100% en el cine. Es tan grande visualmente, que tienes que verla en el formato más grande posible, ya que sus visuales son, definitivamente, de otro mundo, así como un preciso y mejorado sistema de 3D que te hace sumergirte completa y verdaderamente en Pandora, logrando que no puedas ni parpadear por hacer de esta experiencia algo inmersivo.
