UB40 conquista Guadalajara con una noche de nostalgia y reggae
La historia del reggae británico volvió a respirar en Guadalajara la noche del 10 de octubre, cuando UB40 se presentó por primera vez en el Auditorio Telmex, ofreciendo una velada cargada de ritmo, memoria y gratitud. Aunque la convocatoria no alcanzó las expectativas que suele acompañar a una agrupación de su calibre, los presentes fueron testigos de una actuación que recordó por qué el nombre de UB40 sigue siendo sinónimo de elegancia musical y compromiso social.
El concierto llegó casi de manera discreta, apenas un día después de que el conjunto compartiera escenario con Rod Stewart en Querétaro, donde fungieron como invitados especiales. Una promoción tardía, sumada a la saturación de eventos de las Fiestas de Octubre, provocó que la asistencia rondara apenas las dos mil personas, un contraste notable con la magnitud del grupo. Pero lo que el aforo careció en número, lo compensó con emoción: los seguidores que acudieron lo hicieron con el corazón en la mano, listos para celebrar más de cuatro décadas de historia sonora.
Minutos después de las diez, tras una breve participación del grupo Liquits, las luces del Telmex se tiñeron de rojo y azul. Los acordes de “Here I Am (Come and Take Me)” abrieron el concierto y de inmediato llenaron el recinto con esa cadencia inconfundible que ha distinguido a UB40 desde finales de los setenta. El ambiente fue tomando forma entre sonrisas, aplausos y un público que oscilaba entre la juventud curiosa y los fieles veteranos que los han acompañado desde sus inicios.
Poco a poco, el repertorio se transformó en una suerte de viaje por la memoria colectiva del reggae contemporáneo. Canciones como “Food for Thought”, “One in Ten” y “Sing Our Own Song” evocaron una época en la que la banda no solo representaba un sonido, sino también una causa: la voz del ciudadano común en un Reino Unido en crisis.
Formados en Birmingham en 1978, los primeros UB40 adoptaron su nombre del formulario británico de ayuda al desempleo, el Unemployment Benefit Form 40. En ese gesto, aparentemente simple, se escondía su filosofía: ser la voz del pueblo trabajador. Su propuesta combinó reggae, ska, pop y soul, y con ello conquistaron audiencias que iban mucho más allá del circuito underground de Inglaterra.
Hoy, bajo el liderazgo de Robin Campbell, la banda continúa transmitiendo aquel espíritu comunitario y de resistencia, adaptándolo a una nueva generación que busca en la música algo más que entretenimiento: un sentido de pertenencia.
A lo largo del concierto, el público se entregó con fervor a cada nota. El momento de mayor comunión llegó con “Red Red Wine”, ese clásico de 1983 que transformó al grupo en un fenómeno global. Bastaron los primeros acordes para que todo el recinto se convirtiera en un coro unísono. Nadie se quedó quieto; incluso quienes grababan con sus teléfonos terminaron bajándolos para dejarse llevar por la emoción colectiva.
El segundo gran punto de la noche llegó con “Can’t Help Falling in Love”, la reinterpretación reggae del inmortal tema de Elvis Presley. La versión, impregnada del característico pulso de UB40, se sintió cálida, romántica y profundamente humana, recordando que la banda siempre supo cómo entrelazar tradición y modernidad.
Robin Campbell, con su tono pausado y su carisma natural, agradeció al público mexicano por décadas de acompañamiento. “Han sido años intensos, de amistad, de cambios, pero seguimos aquí. Y estar en Guadalajara por primera vez es un regalo”, expresó ante una ovación que hizo temblar las butacas.
El cierre fue una celebración más emocional que espectacular. No hubo grandes efectos ni artificios, solo músicos entregados y un público agradecido. Cuando las luces se encendieron, quedó la sensación de haber asistido a un momento que, aunque modesto en número, fue inmenso en significado.
A 45 años de su nacimiento, UB40 no necesita demostrar nada. Su permanencia es su mejor carta de presentación. En Guadalajara, el grupo recordó que el reggae, cuando se interpreta con convicción, sigue siendo un refugio contra el olvido, una música que hermana generaciones y que resiste al paso del tiempo.
Pocas bandas pueden presumir haber cruzado cinco décadas manteniendo intacto su mensaje de paz, igualdad y esperanza. Esa noche, el Auditorio Telmex se convirtió en testigo de esa resiliencia: una reunión de almas unidas por el ritmo y la memoria, bajo el sello inconfundible de UB40.
